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Hacelo por tu Thiago

Publicado Por fabrizio on Noticias

(carta publicada minutos antes de que Argentina jugara contra Alemania en la final del Mundial 2014 en el diario Clarín)
Sí, ya sé: me vas a decir que cómo se me ocurre escribirte hoy; que no tenés tiempo, que reo.cién se levantaron, se ducharon, desayunaron, y ya los llamaron para bajar al hall del hotel, porque todavía quedan videos para ver si Alemania marca en zona o en hombre, si te conviene encararlos por la derecha o por la izquierda.

Que cómo voy a querer hablarte, ahora, de alguien que no sea de la defensa de Alemania, y que además, si Bilardo te engancha leyendo esta carta, puede llegarse a enojarse, y mucho. No me digas, por favor, que la envié a la casilla de correo de tu página de Internet. O que se la haga llegar a tu hermano. Necesito que la leas vos. Y no sé por qué, necesito que la leas antes de que empiece el partido. Mañana no tendrá el mismo valor.

Te jodo a pocas horas de la tarde más importante de tu vida para contarte de alguien que se llama Thiago. Sé que si llegaste hasta acá, a partir de ahora, todo es más fácil: te debés haber acordado de tu hijo, que tiene el mismo nombre.

Este Thiago, mi Thiago, es algo más grande: va a salita de 5, es de River por el papá y de Lamadrid por mí y desde hace un año juega en un club de barrio. Voy a ser sincero: hoy es martes por la noche y me toca estar en un hotel de Neuquén. Todavía no jugamos con Holanda, y yo escribo como si ya hubiésemos ganado y el domingo jugaríamos la final. Estoy escribiendo, además, como si mi editor supiera, como si ya me hubiese aprobado una nota que publicará el domingo.

Escribo en caliente porque la mamá de Thiago acaba de subir un video a Facebook. Dura 3:23, y desde que lo vi, no paro de reproducirlo. Lo veo, y lo veo, y lo veo, como un bobo. Thiago comenta lo que fue Brasil-Alemania, y después le preguntan por "el Fideo", y dice que sí, que lo conoce, que es Di María. Le preguntan por el tatuado que hace chistes y le gusta a las chicas, y dice que sí, que ya sabe, que es Lavezzi. Le preguntan si el arquero es Chichizzola y dice que no, que el arquero es Romero, y que cuando Romero se lastima el que entra es Andújar. Y le preguntan si se tiene fe para mañana, y dice que sí, que ganamos, que los goles los hacen Messi y Rojo. Pero que Zabaleta y Mascherano "puede ser" que también hagan goles.

Lo veo, y lo veo, y lo veo, y así diez veces más, como si nunca lo hubiese visto, o mejor dicho, como si desfrutara un poco más reproduciéndolo, y recuerdo esa tarde de domingo que le hablé por primera vez de vos. Por eso te estoy escribiendo, a horitas de la final, para contarte lo que fue para mí, para nosotros, esa tarde. Él tenía tres años, y mientras jugábamos a la pelota en una vereda de Devoto grité "¡último gol!: el que hace el gol gana". Le expliqué que cuando termináramos, quería mostrarle algo en la compu. Como siempre, ganó él. Todavía no se daba cuenta de que me vivía haciendo perder en todo. Lo hacía-lo hago- a pesar de que yo odiaba cuando mi papá se dejaba perder al pool, al metegol, a las carreras y a la pelota. Me ganó y fuimos a la pieza de mi hermana. Thiago me pidió videos de trenes y de colectivos, sus preferidos en esa época. Fue la primera vez que no le hice caso, y en el buscador de YouTube, puse "goles de Messi en el Barcelona". Y voy a volver a ser sincero, para que vos, Lionel Messi, entiendas un poco más lo que se siente, lo que sentí, lo que ibas a empezar a hacerme sentir, la "excusa" que fuiste esa tarde: soy de esos padres, tíos, abuelos, que no se imaginan morirse sin compartir una tarde en la tribuna, o un arco a arco, o unos penales, con un hijo, un sobrino o un nieto.

Soy de esos hombres, las mujeres me tildarán de machista y solo los futboleros me entenderán, que si me dan a elegir, aunque suene duro, prefiero que el primer hijo, sobrino o nieto, sea nene. Después sí, que vengan las nenas que quieran, y viviremos en el piso jugando a las muñecas.

"Juega reee bien", fue lo primero que dijo Thiago. Yo sentía, que al sentarlo a mi lado, mostrarle videos de tus goles, hablarle de vos, le estaba dejando una herencia. Era parte de algo que le quería dejar, que le quería inculcar: una pasión. Por eso, ya íbamos los sábados a ver a Lamadrid, y en la terraza, la plaza o la vereda no jugábamos a otra cosa que no fuera a la pelota. Porque los recuerdos más lindos que tengo con mi papá, mis tíos y mis abuelos, tienen que ver con el fútbol. Pero no con "ver buen fútbol". Se trata de la conexión que se genera con el otro cuando vemos, hablamos o jugamos al fútbol. A mis 28 años, y entre varones, no encontré algo más lindo que lo que representa el fútbol.

Desde ese día, Thiago dice que es de bebé ver videos en la compu de Piñón Fijo o de trenes o colectivos. Y que él ya es un chico "rande", y quiere ver solo videos de fútbol. Desde ese día, en la vereda de la calle Mercedes, ni el pizzero de la esquina, ni los colectiveros del 134 que pasan a cada rato se imaginan que puedo elegir a cualquier jugador del mundo para jugar a ser en los partiditos. Desde el 9 del Milan al 9 de Riesta. Todos menos Messi. Messi es siempre él. Cuando el año pasado se enteró de que me iba de viaje a donde vivía Messi, me preguntó si lo podía llevar conmigo. Solo se tranquilizó cuando le prometí traerle la camiseta, pantalón y medias del Barsa.

Por eso, a pocas horas del partido más importante de tu vida, yo quería agradecerte. No por tus goles, no por tu fútbol, no por lo bien que me tratan en cada viaje cuando digo que soy argentino y me asocian con vos. Te agradezco, con el corazón, por haberme hecho vivir tantos momentos lindos con Thiago. Cuando yo tenía su edad, 5 años, no recuerdo ni cómo era mi habitación. Pero sí tengo imágenes, borrosas, pero imágenes al fin, de los festejos en el centro por el pase a la final contra Alemania, en el 90. Por eso, hoy, para mí, lo más importante no es ganar. No me interesa dar la vuelta en la cara de los brasileños; no me interesa descontarles una Copa, que el país esté contento. O sí me interesa, mejor dicho. Pero quiero decir que no me interesa tanto como vivir una final del mundo con Thiago. Sé que no se lo va a olvidar en su vida.

Ahora andá. Vendate, ponete las canilleras, la cinta de capitán. Atate los botines y salí a la cancha. HACELO POR TU THIAGO. Y ya que estás, por el mío. Aunque a nosotros dos, vos, haciendo que estemos juntos, ya nos sacaste campeón. (Nahuel Gallotta)
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